Cultura





ESCUELA DE PINTURA, MUSICA Y DANZA






Mural Colina 110

El legado del muralismo de la guerra de los años ochenta, está resurgiendo bajo el tema del contenido heroico, y de la memoria social, 31 años después. Colina 110, es el nombre de este nuevo mural pintado en un muro en lo alto del sitio histórico homónimo, del reparto “Manuel Fernández”, Distrito VII de Managua; realizado por un grupo de pintores y alumnos dirigidos por Ricardo Morales, director de la Escuela de Bellas Artes. 

El contenido retoma elementos centrales del libro histórico Colina 110; de cuya historia también se ha producido un video documental, dirigido y editado por el arquitecto Gustavo González y el cineasta Marcio Vargas. Este material rescata los acontecimientos de la primera masacre que se dio en Managua, un 13 de junio de 1979, donde murieron 35 jóvenes. 

Sobre este contexto, comenta el escritor Henry Alexander Petrie: “Colina 110, en tanto testimonio, se ubica en el afluente épico, en el período del proceso de liberación nacional. Su punto crítico son los jóvenes insurreccionados, mal armados pero inspirados en la revolución, son detectados y enfrentados por tropas militares bien adiestradas, acompañadas de tanque y aviones, hasta ser abatidos. Muchos de ellos, aún vivos y heridos, fueron sepultados por una pala mecánica. Sólo ocho sobrevivieron a la masacre”. 

Mural en dos tiempos

Este proyecto de arte público monumental concebido en dos etapas históricas busca a través de sus composiciones y figuras simbólicas el rescate histórico, representativo del drama de la guerra que vivió el pueblo nicaragüense en su lucha contra la dictadura somocista; y la posterior etapa de los 30 años, inicia con el triunfo, y avances sociales en materia de educación, salud, deportes, y el trabajo de campo, este última alegorizada por una mujer campesina que está sembrando “la esperanza y sueños” en el país.

La primera fase comprende los periodos preinsurreccional e insurreccional (1978-1979), configurando en sus composiciones tres elementos: uno de ellos es un retrato del mártir Manuel Fernández, un joven que fue músico, beisbolista, y que murió en un enfrentamiento; luego se aprecia la silueta de un joven muerto suspendido en aire, letras alusivas al héroe y un joven haciendo pintas. Estas efigies simbolizan a los jóvenes muertos y presentes en la memoria testimonial y voz colectiva. 

Y el tercer elemento, el más fuerte y central, es la batalla en lo alto de la Colina 110, lugar de los enfrentamientos y bombardeos de la aviación. Se percibe una tanqueta, una pala mecánica, y aviones realizando un cerco militar a los jóvenes atrincherados integrantes de la columna insurreccional “Manuel Fernández”, la que fue exterminada por soldados de la guardia nacional, y efectivos del Consejo de Defensa Centroamericano, CONDECA.

El 24 de julio de 1979, los cuerpos de estos muchachos fueron desenterrados, logrando identificarse a veinte y cuatro de ellos; el resto quedaron como “anónimos”. Veinte provenían del reparto Los Laureles, el resto de Villa Libertad, Villa Venezuela, reparto Schick, las Mercedes; otros eran de Estelí, Jinotega y Matagalpa, como su jefe el “Viejón”, Marvin Luis Úbeda Acuña, líder de la desaparecida columna que agrupó a unos 50 chavalos de entre 13 y 22 años. 

Así esta masacre de la Colina 110 llevada al arte mural, viene a ser la primera “operación limpieza” conjunta de tal magnitud que ejecutó la guardia contra la población civil y los insurreccionados; luego le sucedieron la del Paraisito, la de Batahola, el Kilocho, y los de Piedra Quemada, Nindirí y La Barranca, durante el repliegue a Masaya, donde murieron centenares. Se estima que en todo el país perecieron unos 50 mil ciudadanos de todas las edades. 

Retorna arte de contenido histórico

Otros proyectos con esta modalidad de arte mural histórico, pero con menos calidad plástica han sido pintados; uno de ellos alusivos a las luchas de resistencia, héroes y mártires históricos fue realizado en el interior del Ministerio de Gobernación; y otro en las paredes del Ministerio de Educación. 

Por su lado autoridades del Gobierno Central, Instituto de Cultura y de la Dirección de Cultura y Patrimonio de la Alcaldía, han iniciado varios proyectos de arte público monumental con estos contenidos, incluyendo esculturas como la de Sandino y Carlos Fonseca, y restauración de monumentos para parques, como El Museo de la Victoria, que está frente al Estadio Nacional.

Es sobre este escenario que el arte histórico está resurgiendo lentamente; lo que dista mucho de lo que fue la escuela mural ENAPUM-DAS (Escuela Nacional de Arte Público Monumental-David Alfaro Siqueiros), dirigida por Sergio Michillini, y las brigadas de muralistas de los años ochenta, donde este arte social, que si bien dejó su marca panfletaria, también legó obras de mucha significancia plástica.

Parte de las obras murales fueron borradas como “El sueño de Bolívar”, del chileno Víctor Canifrú, y las mujeres indígenas de Alejandro Canales; otras pueden ser apreciadas en la Iglesia El Riguero, y el CEMOAR, Centro Espiritual Monseñor “Oscar Arnulfo Romero”, en carretera sur.
Así esta nueva obra mural Colina 110, que ilustró la portada del libro de su mismo nombre viene a sumarse a esta lista, de arte sobre la guerra y las luchas sociales, la cual rescata fragmentos de esta memoria colectiva soterrada en el olvido durante las últimas tres décadas. 


Participaron en este proyecto público de arte público monumental, el profesor Ricardo Morales; los pintores, Reynaldo Bosque y Juan Madríz; el arquitecto Gustavo González, y los alumnos, Carlos Benard, David Arauz y José Lorío, entre otros.

Texto y fotos/ Arnulfo Agüero
















Pintado por niños
Mural de la alegría

Como una expresión artística de la recreación infantil y los colores de la vida, fue concebido el mural 17 de Julio-Día de la alegría, pintado por un grupo de niños de sexto grado del colegio publico “Omar Téllez Sánchez”, el que recibieron un taller bajo la conducción del director de la Escuela Nacional de Bellas Artes, Ricardo Morales.

Según el profesor Morales, este proyecto de arte público monumental, realizado en el sitio histórico de la Colina 110, del reparto “Manuel Fernández”, donde perecieron asesinados 35 jóvenes, viene a ser ahora un lugar para el arte, esparcimiento y la alegría cultural.

En este proyecto del mural infantil, 17 de julio- Día de la alegría, participaron los niños de entre 11 y 15 años: Regina Yohanela Gómez, David Enríquez Madrigal, Josepf Antonio, Angélica María Flores Trujillo, Kevin Antonio López Mayorga, Saúl Rodríguez Morales, y Yaleska Soledad Cachorro Acuña.

Por otro lado, el profesor Morales, adelantó que también se está trabajando en el diseño y ejecución del mural histórico Colina 110, el cual rescatará parte de la memoria de la insurrección de Managua de 1979.