sábado, 11 de julio de 2009

Palabras del sobreviviente César Téllez en el 30 Aniversario Colina 110



24 de junio del 2009

Insurrección Los Laureles y Masacre GN
-13 de junio de 1979-

(Fragmento del libro Colina 110, leído por el combatiente histórico César Téllez, en el 30 Aniversario)


"Cuando de pronto miramos entre la barricada, que las patrullas de guardias venían subiendo por las faldas de la colina, y los aviones seguían haciendo simulacros de bombardeo, para que los chavalos se mantuvieran refugiados en la zanja.
Esta maniobra táctica fue descubierta cuando los soldados estaban a unos quince metros; y comienza el combate con fuego a quemarropa, y lucha cuerpo a cuerpo, con los pocos que estaban afuera de la zanja, la que estaba cubierta con láminas de zinc, piedra cantera y madera; pero los que estaban dentro no tuvieron oportunidad de escapar, sino que fueron masacrados, y posteriormente la pala mecánica se encargó de sepultarlos.
Este operativo fue apoyado por las tanquetas, los que en retaguardia venían disparando en dos direcciones: por la iglesia católica, y el paso de “Papa Chano”, con la idea que las tropas avanzaran hacia el frente, y los flancos derechos e izquierda, pero por suerte nuestra, todavía no nos habían copado la retaguardia, que fue nuestra única salida de escape a campo abierto que daba hacia el barrio Los Corteses. En esta única salida, un grupo de combatientes se batieron en retirada, llevándose a algunos heridos, otros cayeron en el camino heridos mortalmente por las balas enemigas.

Este es un trozo del testimonio del “Chino” César Augusto Ampié Rivas, segundo al mando de la Unidad Táctica de Combate, “Manuel Fernández”, integrada por 45 jóvenes (de la cual solo ocho sobrevivieron), la que fue masacrada y exterminada un 13 de junio de 1979, en la loma de la Colina 110 del reparto Los Laureles, de Managua, por fuerzas combinadas del régimen político-militar del dictador Anastasio Somoza, entonces presidente de Nicaragua, y tropas centroamericanas del CONDECA, que ingresaron como refuerzo al país en esos días fatídicos que se dio el estallido de la Ofensiva Final en todo el territorio nacional, comandada por las tres tendencias del movimiento guerrillero del FSLN, los de la Guerra Popular Prolongada, Proletarios, y los Terceristas.
Combinadas las tropas regulares de la GN, (Guardia Nacional), EEBI, (Escuela de Entrenamiento Básico de Infantería), soldados del ejército del CONDECA (Consejo de Defensa Centroamericano ), ingresaron a las dos de la tarde de ese aciago día, un 13 de junio de 1979, por el camino de tierra de Sabanagrande, penetrando al reparto Los Laureles por las calles de la iglesia católica y por el camino y pozo llamado “Papa Chano”, transportados en siete convoyes, bien apertrechados de armas y municiones, dos tanquetas, y una pala mecánica.
Con todo este equipo rodearon y se tomaron por asalto la loma, en operación combinada con la fuerza aérea, que realizó con dos aviones y tres helicópteros simulacros de ataque, obligando y engañando a los muchachos, quienes se refugiaron en la zanja, los que en una batalla de cuatro horas fueron aniquilados en su mayoría.


De este violento exterminio, lograron sobrevivir ocho jóvenes, otros murieron después en la huída, y otros en recientes enfermedades. Así en este contexto histórico, estos heroicos muchachos en el fragor de la “runga” lucharon con pistolitas, escopetas, machetes, y piedras, nos han relatado tres de los sobrevivientes de este episodio trágico, heroico, doloroso, imborrable y vivo en la memoria colectiva de sus pobladores.

Estas escenas centrales — “del anillo mortal de la GN” — que reconstruyen testimonialmente los violentos sucesos bélicos acontecidos en el bastión de la Colina 110 del reparto Los Laureles, y su gesta insurreccional antisomocista entre 1978-1979, son relatados por los sobrevivientes, César Augusto Ampié Rivas (El Chino); César Téllez Sánchez, (El Mou), el contacto del Frente Interno Fernando López Velásquez (Ramiro), y José Tellería López (Cara de León) fabricante de las “bombas de contacto”, quienes con otros jóvenes caídos, como el primer jefe al mando del matagalpino Marvin Úbeda Acuña (El Viejón), fueron los primeros embriones subversivos, que realizaron trabajos de organización, agitación, propaganda y hostigamientos, que dieron paso a la formación de la Unidad Táctica de Combate “Manuel Fernández”, que llegó a ser columna insurreccional en el pleno fogueo de la guerra en Managua.

Al igual se suman tres dolorosos testimonios de madres de héroes y mártires: Eloísa Sánchez Cabrera, que habla sobre su hijo caído Omar Téllez Sánchez (El Judito); Zoila Esperanza Pavón López, madre de Jorge Martín Vargas Pavón; y Sofía Aguilar Cisneros, madre de Eduardo Julio Área Aguilar, éste último descendiente de José Abelardo Aguilar, su abuelo, que luchó junto a Sandino, según comenta el investigador Francisco Gurdián Gutiérrez, en su libro "La última noche del general Sandino".

También para dar una “mirada de la insurrección vista desde Los Laureles”, y buscar una mayor profundidad de estos hechos memorables he incorporado al índice de esta recopilación Colina 110 Insurrección de los Laureles y Masacre GN, fragmentos de textos testimoniales alusivos al periodo insurreccional de 1978-1979, principalmente aquellos que tienen relación con el contexto histórico y sucesos antes referidos, entre ellos escritos y declaraciones a los medios, del exvicepresidente Sergio Ramírez, el general retirado Humberto Ortega Saavedra, y miembros del Estado Mayor del Frente Interno “Camilo Ortega Saavedra”, los comandantes Carlos Núñez Téllez, Mónica Baltodano; y los políticos Moisés Hassan, Julio López.

De igual manera he tomado referencias periodistas, informativas, narrativas, militares, de monitoreo, escritas y on line, para enmarcar y conectar el hecho a partir de los acontecimientos generales con los particulares de la Insurrección los Laureles y Masacre GN, con el objeto de que este acontecimiento, uno de los más dramático, doloroso y aterrador de los barrios orientales de la capital en sus años insurreccionales, no se vea aislado o minimizado de la historia de la revolución, y su Ofensiva Final, aún no contada en su plenitud.

Para el 27 Aniversario (1979-2006), se escribió el primer apunte, de unas cuantas páginas, basado en el testimonio del combatiente y sobreviviente César Augusto Ampié Rivas.

Esta falta de información y la necesidad que se conozca la historia con mayores datos, me llevó a recopilar de primera mano los testimonios de los sobrevivientes, logrando aproximarme lo más objetivamente a los hechos sangrientos y dolorosos acontecidos un 13 de junio de 1979, entre las dos y seis de la tarde, donde perdieron la vida 35 jóvenes, y sobrevivieron ocho; valga señalar que la mitad de estos combatientes populares, de la recién formada y exterminada columna “Manuel Fernández”, eran originarios del reparto Los Laureles donde se encuentra ubicado este bastión de la colina; en tanto los restantes jóvenes insurreccionados provenían de los barrios orientales aledaños, de Villa Libertad, Los Corteses, reparto René Schick Gutiérrez, Barrio Nuevo, la Sabana, las Américas 4 y 3, la Cinco de Diciembre; y de Las Mercedes como lo era el negro Franklin Hodgson; y hasta de la ciudades norteñas de Estelí, Jinotega y Matagalpa, como lo fue Nordia Esther González Hidalgo “La Estiliana”, Elizabeth Méndez (la Jinotegana), y el matagalpino “El Viejón”, Marvin Luís Úbeda Acuña.

Para estos beligerantes barrios orientales, la pequeña loma de los Laureles — el bastión de la Colina 110 — vino a constituirse en un ícono de valor y rebeldía popular, donde sus combatientes lucharon hasta el último minuto de sus vidas.

La Colina 110 era una zanja en curva de unos 15 metros de largo ubicada en lo alto de la loma, del reparto Los Laureles, la cual tenía dos pequeñas salidas a los extremos y unas pequeñas gradas. Esta posición servía a estos heroicos e intrépidos jóvenes como refugio antiaéreo, barricada defensiva, y mirador estratégico que permitía alertar a los combatientes del despegue de los aviones y helicópteros artillados de la Fuerza Aérea de Nicaragua, FAN-GN.

También este grupo de insurrectos, con apoyo de la Unidad Táctica de Combate, UTC, “Jorge Navarro”, comandada por “Juan Grande”, (William Montalván Avendaño), intentaron en más de una ocasión aventurarse en la “toma” del Aeropuerto Internacional Las Mercedes, y la base de la Fuerza Aérea, por lo que enviaron sus pequeños grupos de exploración, desistiendo, ya que se sintieron en total desventaja militar.

Si bien estos jóvenes al inicio fueron organizados bajo la bandera insurreccional del FSLN, al final de su apasionante gesta perdieron el contacto del mando del Frente Interno, por lo que tomaron su propia decisión de resistencia popular: luchar hasta el último momento contra la Guardia Nacional, GN, a costa de sus propias vidas.
Precisamente esta insuficiente capacidad militar, inexperiencia en la lucha regular y comunicación con al mando superior, fue aprovechada por la guardia para cercarlos días después y perpetrar la cruel matanza, denominada popularmente como “operación limpieza”: cerco fatal que desataron los fuerzas militares combinadas de la GN, los EEBI, y las tropas del CONDECA, (fundada en 1963 por iniciativa de Estados Unidos), la que fue apoyada por la Fuerza Aérea de Nicaragua, FAN, la que primeramente roqueteó sus frágiles posiciones y luego los engañó con simulacros de ataques aéreos, obligándolos a meterse en la zanja donde perecieron aniquilados ferozmente. Marcándose así el suceso más estremecedor de la historia de la Insurrección los Laureles y la Masacre de la GN, ocurrida en los primeros trece días del mes de junio de 1979.

Cabe agregar que días después de este vertiginoso asalto militar de la guardia contra los valerosos e intrépidos atrincherados, se sumaron a esta orgía sangrienta de la Dictadura las masacres colectivas de los barrios de Batahola, el Paraisito y Kilocho; y al día siguiente del Repliegue Táctico de Masaya, el 28 de ese mes, más de un centenar de combatientes y civiles, que se desplazaban por las zonas de Piedra Quemada, Nindirí y La Barranca, del municipio de Masaya, donde perecieron bajo el fuego incesante de las balas de la ametralladoras y los rockets lanzados indiscriminadamente por la aviación.

Se puede decir que estos fueron parte de los últimos bombardeos masivos que se dieron antes de caer estrepitosamente la dictadura, al huir Somoza, no sin antes dejar la funesta huella de dolor, luto y muerte, en este barrio de la capital, antes los Laureles, hoy llamado “Manuel Fernández”, en honor a ese primer combatiente popular, caído en esos días insurreccionales de 1979.
Héroes y Mártires
A continuación daré lectura a Lista de Héroes y Mártires, por lo cual solicito a todos los presentes un minuto de aplausos...
En este histórico sitio se encuentran sepultados los restos de los jóvenes, (una buena parte menores de edad), combatientes populares y guerrilleros, desenterrados días después del victorioso día de la revolución, 19 de julio de 79, logrando identificarse ese día solo a 24 de los masacrados, y dos más que perecieron antes, en los barrios aledaños, los que tienen inscritos sus nombres y fecha de nacimiento sobre las tumbas pintadas en rojinegro. Los dos primeros combatientes populares caídos en combate fueron: Manuel Fernández, el “110”, primer combatiente caído en abril del 79; y Carlos Juárez Cruz “El Monito”; nacido en 1965 y asesinado por la GN el 9 de junio del 79 frente a la entrada de las Américas 1, casa de familia Rivas.

Los demás 35 jóvenes fueron muertos en la masacre de la Colina 110, lográndose identificar solo a 26, y el resto de nueve desconocidos. Ellos son: Marvin Luís Úbeda Acuña “El Viejón”, Jefe de la columna “Manuel Fernández”, (10/1/57); Oscar Omar Téllez Sánchez “Judito”; nombre del Centro Escolar Público del barrio; Nordia Esther González Hidalgo “La Estiliana”, (8/8/60); Franklin Hogdson “El Negro” (20/5/59); Martín Vargas nacido en (6/12/67); Ernesto Pérez Briones “Pata de Chicle” (3/9/59); Elizabeth Méndez (La Jinotegana); Ernesto Sánchez “Tito”; Lorenzo García “Lencho Calilla” (10/8/59); Antonio Cruz Gómez (Chino Cebolla); Germán Miranda “Perro Mocho” (20/4/57); Sergio López O (11/3/63); Francisco Javier Cerda; Saturnino Ortiz “El Mimado”; Ricardo Flores (8/1/67);16) Gustavo García (8/9/67); Carlos Pérez (11/6/69); Sebastián Ríos “El dormido” (24/8/60); Antonio Cruz (13/07/59); Carlos Portillo (10/6/61); Víctor Osorio “El Pelón” (10/4/61); y el “combatiente desconocido”, que fue baleado por el guardia en la colina, socorrido por César Téllez Sánchez, pero que lamentablemente falleció por falta de asistencia médica, en el barrio de Los Corteses.
Además hay otras tumbas anónimas, en memoria de otros 9 héroes desconocidos. Sobrevivieron solo ocho combatientes.
Gracias a todos.

!!!Vivan los Héroes y Mártires de la Colina 110¡¡¡

¡Viva la Colina 110 en su 30 Aniversario!